No hay nada peor que una chica que lee

El siguiente texto es una traducción del texto de Charles Warnke sobre porqué te conviene (o tal vez no) una chica que lee.

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Sal con una chica que no lee

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle os ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Pelea por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberiáis casaros porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista bonita de la ciudad. Tímidamente pídele al camarero que le traiga la copa de champán con el modesto anillo dentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas a regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de vuestras vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Audrey Hepburn pensativa

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo continuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya hecho las maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no serás más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con  Joyce, con Nabokov, con Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

Sal con una chica que lee

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el armario porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido un carnet de biblioteca.

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Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, en Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

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Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás vuestra historia , tendréis hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá  The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, con una que escriba.

Audrey Hepburn escribiendo

Ilustradores de moda que no te puedes perder

En el post de hoy, quiero hablarte sobre la ilustración relacionada con el mundo de la moda. Hace unos días descubrí de forma casual la cuenta de Instagram de Paper Fashion y me llamó tanto la atención que quise saber un poco más sobre las ilustraciones que suelen acompañar los anuncios de perfumes o moda. Aunque seguramente te pasará como a mí, y supongas que todo este mundo empezó con las revistas femeninas de los años 40, en realidad este tipo de dibujos se remontan ni más ni menos al inicio del siglo XVI. Así que olvídate de Channel y mira más atrás.

A mediados del siglo XVI las exportaciones empezaron a popularizarse gracias al descubriento de América y entre ellas, estaban los trajes y vestidos de las distintas partes del mundo. Para ello se hicieron unas 420 xilografías que se enviaron al Nuevo Mundo.

Más tarde en el siglo XVIII, la Revolución Francesa extendió la publicación de folletines y revistas en las que se empezaron a incluir dibujos de moda y diseño y a mediados siglo ya era algo habitual. Además, muchos pintores modernistas sintieron atracción por las texturas, telas y trajes de lujo por lo que empezaron a plasmarlas en sus obras y a convertirse en ago más que en un mero elemento publicitario para los modistas y comerciantes de la época.  Hasta que finalmente el paso del tiempo, el desarrollo de la moda, la imprenta y la evolución artística ha hecho que hoy sea un género dentro del mundo de la ilustración.

Por eso, sin menos preciar los diseños del pasado, a continuación os enseño a los ilustradores más conocidos y alabados, así como algunos de sus dibujos, de la actualidad.

  • Jessica Durrant es la ilustradora de Lâncome, Oscar de la Renta o L´oreal. Según nos cuenta ella misma, sus diseños son una mezcla entre el estilo nórdico y vintage, sumando sus experiencias: los viajes que ha hecho por todo el mundo, la música o el cine. Su estilo ha dejado huella en Ellie Sab o en el Harper´s Bazaar.

http://jessicadurrant.com/

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  • Megan Hess http://www.meganhess.com/ Esta ilustradora se ha convertido en icónica. Es famosa por ser la autora de tres grandes libros: Coco Channel, El vestido y Fashion House y además de ser la encargada de las portadas del Time y el Vanity Fair. Ha colaborado con Tiffany´s, Guerlain, Prada, Dior, Vuitton o Montblanc entre muchos otros.

Megan Hess 3Megan Hess 2Megan Hess 1

  • Sandra Suy . Sandra Suy es española y vive en Barcelona. Al principio solo hacia estampados para ropa hasta que no tardó en hacerse conocida. Su estilo es de los más modernos actuales; limpio, rompedor a la par de clásico. Ha colaborado con Channel, Givenchy y en fashion weeks como la Sidney y Londres.

https://www.sandrasuy.com/

Sandra Suy 1Sandra Suy 2Sandra Suy 3Sandra Suy 4

  • Paper Fashion o más conocida como Katie Rodgers, descubrió su vocación cuando con 7 años le regalaron una caja de acuarelas. Ha trabajado para Disney, Alicia Keys, Cartier, Lacoste, etc. No puedo evitar decir que para mí, es mi favorita porque con la combinación de lentejuelas, purpurinas, acuarelas metálicas, consigue hacer casi magia. Otra cosa destacable es que graba muchos microvideos de cómo hace su trabajo y resulta muy llamativo a la par que relajante, ver el proceso que sigue. Sus dibujos combinan una mezcla de elegancia y fantasía.

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  • JaeSuk Kim (http://www.so-susu.com/) es el único hombre de este grupo. Diseñador de interiores y director de arte de moda y belleza ha conseguido ser el ilustrador de Cartier, Dolce y Gabanna o Bulgari. Sus dibujos son conocidos como las SuSu girls, mujeres de cabeza pequeña y cuerpo muy alargado y estilizado.

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Espero que te hay resultado interesante y si te apetece comparte cuál es el ilustrador qué más te ha llamado la atención.

Viajes literarios

La literatura tiene el don de crear muchas cosas hasta darles casi vida, lugares imaginarios que más tarde se han convertido en sitio de peregrinación para muchos lectores apasionados como es el caso de Macondo en Cien años de soledad o el andén 9 ¾ en Londres de Harry Potter.

Macondo

Macondo (Aracataca)

9 y 3-4

Andén 9 y 3/4

También existen lugares que se convirtieron en espacios mundialmente conocidos tras ser escenario de las mejores obras literarias como Baker Street gracias a Sherlock Holmes, el Castillo de If de El Conde de Montecristo o la casa de Julieta por la obra de Shakespeare.

Castillo de If

Castillo de If

Por otra parte, los libros también fomentan que queramos conocer la casa de nuestros autores favoritos. El año pasado el periódico El Mundo publicó un mapa de siete ciudades donde señala la casa natal o la residencia visitable de los autores famosos del lugar -Madrid, Sevilla, Barcelona, Buenos Aires, Lima, La Habana y México D. F. fueron las escogidas. Haz click sobre el enlace para echar un vistazo. Tampoco podemos olvidar otros muchos destinos como Rodmell para conocer la casa de Virginia Woolf, Place des Vosges donde se conserva la casa de Víctor Hugo, la casa de Pablo Neruda en Isla Negra o Chawton, donde vivió Jane Austen.

Jane Austen house

Casa de Jane Austen

Rodmell

Pueblo de Virginia Woolf

Casa de Víctor Hugo

Casa de Víctor Hugo

Pero sobre todo, y lo más importante en este post, hoy os presento una selección de títulos para conocer algunas de las ciudades más importantes del mundo desde el punto de vista de las historias allí contadas. No os lo perdáis:

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  1. París era una fiesta de Ernest Hemingway. París. Una novela para descubrir el París de los años 20, conocer la vida de la Generación perdidas y sobre todo las andanzas de Hemingway como escritor. Esta novela fue la base de la película de Woddy Allen Medianoche en París.

  1. Mi familia y otros animales de Gerald Durrell. Corfú. Entre la autobiografía y el relato humorístico conocerás un poco más de esta isla griega a través de los ojos de un niño y su alocada familia. Es una trilogía completada por Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses.

  1. La ciudad y los Perros de Mario Vargas Llosa. Callao La historia de unos jóvenes en una escuela militar de prestigio. La primera novela de Mario Vargas Llosa y una de las primeras del Boom.

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  1. La pasión turca de Antonio Gala. Estambul Cuenta los amores de una chica que lo abandona todo tras un fracaso matrimonial para vivir una nueva vida en Estambul.

  1. Cecilia Valdés o la loma del Ángel de Cirilo Villaverde. La Habana Cecilia Valdés, una mulata casi blanca, se enamora de su propio hermanastro por desconocimiento de sus antecedentes familiares. Retrata la vida de los esclavos y las diferencias raciales.
  2. Guerra y Paz de León Tolstoi. San Petersburgo Entre las guerras napoleónicas, vemos la evolución de cinco familias rusas aristocráticas.

 

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  1. Mil soles espléndidos de Khaled Hosseini. Afganistán Mil soles espléndidos muestra la evolución social y bélica durante dos décadas de Afganistan a través de dos mujeres, Miriam y Laia.

  1. La flor del desierto de Waris Dirie. Somalia (Desierto) Autobiografía de Waris Dirie en la que nos muestra cómo pasó de ser una nómada del desierto a ser portada de la revista Vogue. Waris Dirie creó una fundación para luchar contra la mutilación genital femenina y es embajadora de la ONU.

  1. Desayuno en Tiffany´s de Truman Capote. Nueva York Tras fracasar como actriz, Holly triunfa en Nueva York gracias a su astucia y elegancia sin olvidar sus múltiples amores.

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  1. Corazón en las tinieblas de Joseph Conrad. El Congo Novela corta ambientada en el corazón de África que revela el verdadero estado de la colonia belga.

  1. Doña Bárbara de Rómulo Gallegos. Venezuela Rómulo Gallegos escribió esta novela para demostrar de forma didáctica los conflictos entre la civilización y el progreso y la barbarie y atraso que acosaban a la antigua colonia.
  2. María de Jorge Isaacs. Colombia Desdichados amores adolescentes bañados por el estilo de la novela sentimenatl francesa en medio de la región del Cauca.

La dama del perrito y La apuesta

En el post de hoy, quiero hablaros de Chéjov. Y aunque se ha dicho mucho sobre él y ha sido admirado hasta la saciedad por su realismo psicológico, hasta no hace mucho, yo no había leído ninguna de sus obras. En principio, a mí solo me parecía otro autor más y no le di mucha importancia, pero hace unos meses leí El jardín de los cerezos y entonces comprendí muchas cosas de su mundo creativo, especialmente porqué su teatro era diferente. Después vinieron los cuentos, La dama del perrito y La apuesta, obritas muy breves que uno puede leer en un viaje de tren o tal vez dos sin mucho esfuerzo, aunque no por ello estén carentes de profundidad.

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Hoy quiero destacar estos dos cuentecitos considerados dos de sus mejores relatos según los críticos. El primero, La dama del perrito, narra la historia de un banquero, casado y padre de tres hijos que durante unas vacaciones conoce a una mujer mientras esta pasea a su perro. Ambos mantienen una relación pasajera, pero al estar casados prefieren olvidar lo sucedido. Tiempo después vuelven a reencontrarse y al darse cuenta de sus mutuos sentimientos deciden emprender una nueva vida juntos: Ambos veían, sin embargo, claramente, que el final estaba todavía muy lejos y que lo más complicado y difícil no había hecho más que empezar”.

La historia que podría considerarse nada fuera de lo común, en realidad no busca explotar el contenido sino que, por el contrario, es una mera excusa para ahondar en el plano sentimental del ser humano. Se dice que Chejov, al trabajar como médico, consiguió conocer perfectamente la naturaleza del hombre al poder tratar con gente de toda condición, una experiencia que marcó su carácter y que refleja a posteriori en muchos de sus escritos, como este.

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La dama del perrito es considerado por Richard Ford un relato “breve, complejo y, sin embargo, directo” en el que pretende analizar cómo surge el sentimiento del amor al mismo tiempo que trata temas como la soledad o el aburrimiento de la vida cotidiana. En definitiva, un puñado de anécdotas amorosas que consiguen relatar la verdad de la vida cotidiana en los inicios de la vida moderna.

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Por otra parte, en el cuento La apuesta, el autor trata de desmontar el concepto de libertad y de sabiduría. Un banquero reta a un joven de 25 años a pasar 15 años en una cárcel a cambio de dos millones con el fin de probar que la pena de muerte es un condena sumamente más humana que la cadena perpetua. El joven, pese a lo que piensan todos, consigue aguantar los 15 años de cautiverio mediante la lectura y estudio, lo que cambiará su visión de la vida. Dos personajes simbólicos que representan conceptos como la libertad, la juventud, la sabiduría y la riqueza. Sin duda, un relato en el que Chejov deja patente su visión de la literatura y la importancia de esta:

“En los libros bebía vinos aromáticos, cantaba canciones, en los bosques cazaba ciervos y jabalíes, amaba mujeres… Beldades, leves como una nube, creadas por la magia de sus poetas geniales, me visitaban de noche y me susurraban cuentos maravillosos que embriagaban mi cabeza”.

Link a La dama del perrito

Link a Una apuesta

Espero que sobre todo te animes a leer a Chéjov y adentrarte un poco más en su mundo.

Conociendo a…

Emma Block y Marloes De Vries

En el post de hoy quiero compartir contigo dos de las mejores ilustraciones que conozco. Ha pasado mucho tiempo desde el último post que dediqué a esta temática y he querido aprovechar la ocasión de presentártelas. Posiblemente ya las conozcas, pero si no es así, seguro que estás de acuerdo conmigo en que sus trabajos merecen la pena, aunque tengan de estilos completamente distintos.

Emma Block

Emma Block es una artista londinense dedicada a la ilustración editorial, de envoltorios, así como a diseños para empresas o particulares. El estilo de Emma, sencillo y delicado, recuerda mucho al de los años 50, con ese marcado carácter vintage que ella misma afirma tener mediante la combinación de acuarelas y lápices de colores. Sus fuentes de inspiración más notables: las fotos antiguas, sus viajes, las películas del cine clásico, el jazz y los perros salchichas.  En su web tiene algunas muestras de sus diseños, pero es en su blog donde comparte algunos de sus secretos y trucos como ilustradora. Puedes visitarlo aquí o leer algunos de sus últimos libros ilustrados The adventures of Miss petitfour y Tea and Cake.

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Por su parte, la holandesa Marloes De Vries tiene un estilo muy sencillo y nórdico. Lleva años escribiendo post en su blog aunque ahora cuenta con una página web propia donde está creando un portfolio de sus diseños. Marloes tiende a publicar dibujos que se acercan más al humor gráfico basándose en sus experiencias personales. Combina ilustraciones digitalizadas con meros bocetos con lápices de madera y aunque se graduó en comunicación audiovisual, abandonó su trabajo como diseñadora gráfica para dedicarse a su verdadera pasión, la que le daría algunos premios como el                 Viva400, Adobe Creative Jam Award, etc.

Puedes leer un poco más aquí o visitar su cuenta de instagram

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A caballo entre el papel y lo digital

Una de las cosas que me gusta hacer cuando voy en transporte público es fijarme en quién va leyendo, cómo lee y qué lee. Sin embargo, en los últimos tres años, se ha ido extendiendo el libro electrónico y por lo tanto tenemos que decir adiós a las cubiertas de papel. Es ahora cuando seguro que  te vienen a la mente las siguientes preguntas: ¿libro electrónico o en papel? ¿Desaparecerá el papel? ¿Cuál es mejor? Aquí os dejo algunas posibles respuestas.

libro electrónico vs digital

  • ¿Qué leemos? Lo primero que debemos pensar es qué solemos leer. No es lo mismo la persona que lee libros de no ficción, a clásicos o novelas de entretenimiento. Ningún género es peyorativo, lógicamente, pero sí debemos tener en cuenta que hay ciertos libros en los que merece la pena invertir un poco más. Por ejemplo, quizá no te interese gastar mucho en un libro que has comprado para leer en la playa y entonces puedes utilizar la versión digital, en cambio un clásico, tu libro favorito, un libro de recetas para consultar o un manual cargado de fotografías pierde sentido fuera del papel. Tampoco podemos olvidar que en el mundo digital nos olvidamos del coleccionismo de libros preciosos y/ o antiguos, perdemos las cubiertas de diseño y solo nos centramos en el contenido.
  • ¿Para qué leemos? El libro electrónico es la opción ideal para leer en otro idioma porque los eRader suelen tener diccionarios integrados en los que con solo pulsar sobre la palabra vemos el significado, también es buena opción para lecturas rápidas, sin embargo, está demostrado que todo lo que leemos en una pantalla está sujeto a más distracciones o a una lectura más superficial, no tan enfocada al aprendizaje. Pasar páginas, poder subrayar, utilizar colores y hacer anotaciones aumentan la concentración y sobretodo la capacidad de memorización. Los seres humanos somos animales y aprendemos mediante la experiencia y los sentidos, por tanto, los libros de texto y los libros infantiles son más provechosos en papel.

libro electrónico

  • ¿Cuánto leemos? Hay muchas personas que leen entre uno o dos libros a la semana. Si compraran esos 8 libros al mes, tendrían una media de 96 libros al año, hecho que en pisos pequeños puede ser bastante insostenible. Los grandes lectores suelen preferir por este motivo comprarse un eReader que apenas alcanza los 200 gramos y que además pueden llevar a todas partes. Aquí quiero hablar de un fenómeno que observo y he corroborado con otras personas: La mochila digital. Todo lo electrónico, no pesa y no ocupa por eso la gente tiene la necesidad de tener todo en un dispositivo a modo de biblioteca. Por ejemplo tenemos 200 canciones en el móvil (aunque no las escuches), bajamos 300 películas y con los libros no podía ser menos. El tener más libros nos hace picotear en todos y en ninguno, por lo que un eRader con cinco libros que vayas a leer de verdad, es más útil que llevar 100 que puede que algún día leas. Leer en digital te permite calcular el tiempo de lectura y marcarte objetivos reales y factibles, siempre y cuando seas capaz de planificarte, y eso no sucede con 100 libros en la lista.
  • El valor de las cosas. Si fueras a trabajar gratis, demostrarías que lo haces no vale nada. Si consigues un libro robado o pirateado entonces lo que lees tampoco vale nada. Mucha gente se ha pasado al eBook porque leer ahora es gratis, tenemos 100 libros que nos vienen de por sí por comprar el dispositivo y otros tantos pirateados. Personalmente, creo que cuando la gente ha probado que los libros pueden ser gratis, le es más difícil volver a pagar por algo por lo que antes no pagaba y podía robar con un clic y anónimamente, por eso, las subscripciones literarias pueden ser una buena opción donde por una cantidad fija se pueden bajar un cierto número de libros al mes, igual que pasa con Spotify o Netflix.

Como conclusión, ¿los libros desaparecerán? No lo creo. Una vez que uno ha leído un periódico no tiene sentido guardarlo porque las noticias son hechos efímeros, en cambio, los libros son herramientas de consulta o entretenimiento que merece la pena tener por practicidad o nostalgia. Por mi parte, sigo prefiriendo el papel, pero para ciertas lecturas puede ser muy cómodo, especialmente para la espalda o los ojos.

libro en papel

Cartas de amor al desnudo

Decía Lope de Vega en uno de sus famosos sonetos “esto es el amor, quién lo probó lo sabe” y eso mismo pueden decir los protagonistas del post de hoy, grandes personalidades que si bien fueron capaces de crear algunas de las obras más famosas del panorama literario, artístico o musical, también escribieron cartas de amor inigualables. Desde que se publicara Hombres ilustres, sus cartas de amor –ya famoso por la película Sexo en Nueva York–, muchos lectores han podido comprobar la fuerza de este sentimiento a lo largo de los siglos sin importar condición, sexo o edad.

El primer manual de cartas de amor, escrito por un clérigo italiano, se alberga precisamente en Verona, una de las ciudades más famosas por la obra del célebre Shakespeare, y data ni más ni menos del siglo XII. Sin embargo, seguramente ninguno de estos célebres personajes tuvo que recurrir a él para expresar tan bellamente sus sentimientos en verso, en prosa e incluso en forma de telegrama.

Sin más rodeos, te dejo disfrutar con una selección de las letras más significativas donde hasta el mismísimo Napoleón llegó a olvidarse de sus grandes conquistas terrenales por otras más banales.

FANNY BRAWNE Y JOHN KEATS

Carta de John Keats a Fanny Brawne

Mi queridísima niña:

Me he puesto a pasar a limpio algunos versos, pero no me da ningún gusto trabajar. Tengo que escribirte una o dos líneas y ver si eso me ayuda a alejarte de mi espíritu aunque sea por unos instantes, no puedo existir sin ti. Todo lo olvido salvo la idea de volver a verte. Mi vida parece detenerse ahí: más allá no veo nada. Me has absorbido.

En este mismo momento tengo la sensación de estar disolviéndome…Si no tuviera la esperanza de verte pronto me sentiría en el colmo de la desdicha. Tendría miedo de separarme, de estar demasiado lejos de ti. Mi dulce Fanny, ¿no cambiará nunca tu corazón?, Amor mío, ¿no cambiarás? Alguna vez me asombró que los hombres pudieran ir al martirio por su religión. Temblaba de pensarlo. Ahora ya no tiemblo; podría ir al martirio por mi religión —El amor es mi religión—, y podría morir por él….

Me has cautivado con un poder que soy incapaz de resistir; y sin embargo lo era hasta que te vi; y desde que te he visto me he esforzado a menudo en razonar contra las razones de mi amor. Ya no puedo hacerlo, el dolor sería demasiado grande. Mi amor es egoísta. No puedo respirar sin ti….

CLARA APARICIO Y JUAN RULFO

Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio

Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye.
Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba.
Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua.
Clara: corazón, rosa, amor…
Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña.
Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida.
Y la vida se llena con tu nombre: Clara, claridad esclarecida.
Yo pondría mi corazón entre tus manos sin que él se rebelara.
No tendría ni así de miedo, porque sabría quién lo tomaba.
Y un corazón que sabe y que presiente cuál es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada.
¿Y qué mejor amparo tendría él, que esas tus manos, Clara?
He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada.
Lo han aprendido ya el árbol y la tarde… y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río…
Clara:
Hoy he sembrado un hueso de durazno en tu nombre.

CHARLOTTE BRONTË

Carta de Charlotte Brontë

Monsieur, los pobres no necesitan mucho para sostenerse. Piden solamente las migas que caen de la mesa de los ricos. Pero si se les rechazan las migas mueren de hambre. Nadie —ni yo—, necesita mucho afecto de aquellos que ama.
No sabría qué hacer con una amistad entera y completa, no estoy acostumbrada a ella. Pero usted me demostró en otros tiempos un cierto interés, cuando era su alumna en Bruselas, y me mantengo aferrada a ese poco interés.
Me aferro a él como me aferraría a la vida.

FRANZ KAFKA Y FELICE

Carta de Franz Kafka a Felice Bauer

Querida: te pido con las manos alzadas que no sientas celos de mi novela. Cuando los personajes en la novela se dan cuenta de tus celos, se me escapan, más aun cuando sólo los tengo agarrados por la punta de sus vestidos.

Y ten en cuenta que, si se me escapan, tendría que correr tras ellos, aunque fuera hasta el mundo de las tinieblas, su verdadero hogar. La novela soy yo, mis historias soy yo. Así que, te ruego, ¿dónde existe el menor motivo de celos? De hecho, cuando todo lo demás está en orden, mis personajes se toman del brazo y corren a tu encuentro, para, en último término, servirte a ti. […] gracias a que escribo me mantengo con vida, me aferro a esa barca en la cual te encuentras tú, Felice. Ya resulta bastante triste que no consiga apartarme a ella. Pero comprende, Felice, que tendría que perderte a ti y a todas las cosas si alguna vez perdiera el escribir.

PABLO NERUDA Y MATILDE

Carta de Pablo Neruda a Matilde Urrutia

Amor mío, vida mía, es tarde aún, tu única carta en el bolsillo, no quiero romperla, la leo en los momentos más curiosos. Pero aunque tu corazón sea injusto quiero que funcione tu chasca. No debo escribirte desde aquí. Por eso solo cuando alguien viaja va mi carta. Pero esto sucede a lo lejos. Ahora por ejemplo y aunque la pieza está llena de gente y yo no he comido aun a esta hora de la noche, y estoy enfermo de cansancio te escribo no para consolarte sino para aprovechar el minuto que esperé por días y días. Yo confío en ti, y aunque no tenga sino tu silencio qué me importa, no por eso me iré de gira por el Perú, sé que eres mía y que soy tuyo y las cartas y las noticias sobran, nuestro amor llena todo, y cada cosa te hablará de mí a toda hora,y todo me trae noticias tuyas.
Te quiero mi amor, no seas perra, espérame
Tu Tuyo
Pasaremos juntos el 1° de año.

BALZAC

Carta de Balzac a Eva

Mi amado ángel,

Estoy loco por ti: no puedo unir dos ideas sin que tú te interpongas entre ellas. Ya no puedo pensar en nada diferente a ti. A pesar de mí, mi imaginación me lleva a pensar en ti. Te agarro, te beso, te acaricio, mil de las más amorosas caricias se apoderan de mí.

En cuanto a mi corazón, ahí estarás muy presente. Tengo una deliciosa sensación de ti allí. Pero mi Dios, ¿qué será de mí ahora que me has privado de la razón? Esta es una manía que, esta mañana, me aterroriza (….).

Estoy abrumado por el amor, sintiendo amor en cada poro, viviendo solo por amor, y viendo cómo me consumen los sufrimientos, atrapado en mil hilos de telaraña.

EDITH PIAF

Telegrama de Edith Piaf a Marcel Cerdan

Yo te amo irracionalmente, anormalmente, locamente, y nada puedo hacer para evitarlo. La culpa es tuya, eres magnífico. Abrázame con el pensamiento entre tus brazos y piensa que nada cuenta en el mundo aparte de tú y yo.

BYRON

Carta de Lord Byron a Teresa Guiccioli

Amor Mío, no hablemos más por ahora de este asunto. Basta que tú no dudes de mí, al ver de cuánto sería yo capaz por ti. Sea como sea y en cualquier circunstancia, tu felicidad será mi único pensamiento. Si llega el momento de los problemas y de los afanes por causa de nuestro amor, entonces tú decidirás según tus sentimientos. Yo no trataré de persuadirte, o de influir en tu elección. Mis “deberes”, queridísima Teresa, son siempre los mismos y me parece que demuestro toda la diligencia posible en cumplirlos. Todo depende de ti: mi vida, mi honor, mi amor. Ámame, pues lo que siento por ti merece ser correspondido: sufro tanto cuando amo que en los últimos tres años he procurado evitar las pasiones fuertes. Pero ha sido en vano, como ahora ves. Enamorarme de ti ha sido para mí cruzar el Rubicón y ha decidido mi destino. No dejaré de cumplir todo lo que tú dices. Te beso 1.000.000 veces.

LEON Y SOFIA TOLSTOI

Carta de León Tolstoi a Sofía Tolstoi

Desde hace largo tiempo, amada Sofía, sufro por el desacuerdo que hay entre mi vida y mis creencias. No puedo obligaros a cambiar ni vuestra vida ni vuestras costumbres; no he podido tampoco abandonaros hasta hoy, porque pensaba que, por mi alejamiento, privaría a nuestros hijos, todavía muy jóvenes de esta pequeña influencia que podría tener sobre ellos, y porque a todos os causaría mucho dolor.

Pero no puedo continuar viviendo como he vivido durante estos últimos dieciséis años, ora luchando contra vosotros y provocando vuestra irritación, ora sucumbiendo yo mismo a los influjos y seducciones a que estoy habituado y que me rodean.

He resuelto hacer ahora lo que quería hace tiempo: marcharme. Como los hindúes, que, cuando han llegado a los sesenta años, se van a un bosque; como cada hombre viejo y religioso que desea consagrar los últimos años de su vida a Dios y no a las bromas, a los juegos de palabras, a las habladurías y al “lawn tennis”; así también yo, que he llegado a los setenta años, deseo con todas las fuerzas de mi alma la paz, la soledad, y si no una armonía completa, por lo menos no este desacuerdo que clama entre mi vida toda y mi conciencia…

Tú principalmente, Sofía, déjame partir, no me busques, ni te disgustes ni me censures. El hecho de que te haya abandonado no prueba que tenga yo motivos de queja contra ti. Sé que tú no podías, que no podías ver ni pensar como yo, y por esto no has podido cambiar tu vida y hacer un sacrificio a lo que no me reconocías. Por eso no te censuro; antes por el contrario, me acuerdo con amor y gratitud de los treinta y cinco años largos de nuestra vida en común.

Pero en el último período, en los últimos quince años nuestros caminos se han separado. No puedo creer que yo sea culpable de ello; sé que si he cambiado no ha sido por mi gusto, ni por el mundo sino porque no podía obrar de otra manera. No puedo acusarte de no haberme seguido y te doy las gracias y me acordaré siempre con amor de cuanto me has dado. Adiós, mi querida Sofía. Te amo.

VOLTAIRE

Carta de Voltaire a Olimpia Dunover

Mi amada Olimpia,

Estoy aquí preso en el nombre del rey. Pueden tomar mi vida, pero no el amor que siento por ti. Sí, mi amante adorada, te veré esta noche, así tenga que poner mi cabeza en un atascadero para hacerlo.

Pero por todo el amor del cielo, no me escribas en los términos desastrosos que lo hiciste, debes vivir y ser cautelosa, guárdate de tu madre como de tu peor enemigo. ¿Qué digo? guárdate de todos, no confíes en nadie, mantente lista, tan pronto como la luna sea visible, saldré del hotel de incógnito, tomaré un carruaje o una silla y conduciremos como el viento a Sheveningen, llevaré el papel y la tinta conmigo y escribiremos nuestras cartas.

Si me amas, tranquilízate y llama a toda tu fortaleza y presencia de mente en tu ayuda, no dejes que tu madre note nada, intenta tener tus cuadros y estar segura de que la amenaza de las torturas más grandes no me impedirá cumplir, nada tiene la energía de apartarme de ti, nuestro amor se basa en la virtud, y durará mientras nuestras vidas lo hagan.

Adiós mi amor, no hay nada que yo no afronte por tu bien, te mereces mucho más que eso.

¡Adiós! mi corazón querido.

NAPOLEÓN Y JOSEFINA

 Carta de Napoleón a Josefina

No he pasado un día sin amarte; no he pasado una noche sin estrecharte en mis brazos; no he tomado una taza de té sin maldecir la gloria y la ambición, que me tienen alejado del alma de mi vida. En medio de las tareas, a la cabeza de las tropas, al recorrer los campos, mi adorable Josefina está sola en mi corazón, ocupa mi espíritu, absorbe mi pensamiento. Si me alejo de ti con la rapidez de la corriente del Ródano es para volverte a ver más pronto. Si, en plena noche, me levanto para trabajar, es porque ello puede adelantar en algunos días la llegada de mi dulce amiga, y no obstante, en tu carta del 23, del 26 Ventoso, me tratas de vous. ¡Tú misma me tratas de usted! ¡Ah, malvada! ¿Cómo has podido escribir esa carta? ¡Qué fría es!… ¡Ah, qué sucederá dentro de 15 días!… Adiós, mujer, tormento, dicha, esperanza y alma de mi vida, que amo, que temo, que me inspira sentimientos tiernos que me llaman a la Naturaleza y movimientos impetuosos tan volcánicos como el trueno. Yo no te pido amor eterno ni fidelidad, sino solamente…verdad, franqueza sin límites. El día en que digas te amo menos será el último de mi amor o el último de mi vida. Si mi corazón fuese bastante vil para amar sin ser correspondido lo destrozaría con mis dientes. ¡Josefina! ¡Josefina! Acuérdate de lo que te he dicho algunas veces: la Naturaleza me ha dado un alma fuerte y decidida.

Ella te ha hecho de encaje y gasa. ¿Has dejado de amarme?…

Napoleón Bonaparte

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