Cosas raras que se escuchan en las librerías

Si ya has leído el libro que te recomendé hace unas semanas, Libro de reclamaciones, y te gustó, este nuevo título tampoco te va a dejar indiferente: Cosas raras que se oyen en las librerías. No tiene desperdicio porque si has trabajado en comercio o de cara al público, seguro que ya sabes por dónde vienen los tiros. Hay clientes de lo más variopinto y algunos con un déficit cultural importante, por eso, cualquier lector con un mínimo de sentido común encontrará este libro de lo más curioso y entretenido.

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Jen Campbell, la autora de este libro se crió en el norte de Inglaterra, pero tras terminar Filología Inglesa, se fue a Londres donde trabajó en varias librerías de viejo. De sus experiencias y anécdotas obtenemos este libro, dividido en cuatro secciones, la última añadida por la editorial Malpaso en la que se recogen anécdotas de librerías españolas. Un claro ejemplo de que el mundo está lleno de gente muy rara o graciosa (y a veces las dos cosas).

El libro, que se publicó en 2012, se convirtió en un éxito inmediato, llegando a ser best seller del Sunday Times y Finalista de los Premios Goodreads. En sus 150 páginas hay cientos de anécdotas de fácil y rápida lectura, algunas incluso acompañadas de simples pero claras ilustraciones que nos ayudan un poco más a no poder reprimir la carcajada.

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A continuación, voy a dejarte unos cuantos ejemplos como de costumbre, pero antes de terminar no puedo pasar por alto que su autora, además de este libro también ha publicado The Bookshop Book, donde habla de las mejores y más curiosas librerías del mundo, desde la más antigua, a la más pequeña, o incluso a la más alta en medio de una montaña.  Un libro sobre las historias que albergan todas las librerías. Sé lo que estás pensando, apúntalo en tu lista de lecturas pendientes. Además, la autora tiene un canal de YouTube https://www.youtube.com/user/jenvcampbell/videos en el que trata temas relacionados con la industria del libro, poesía, relatos cortos, o cuentos, entre otros. Espero que te animes a leerlo y si lo haces lo compartas en los comentarios.

 

LIBRERO: ¿Puedo ayudarlo en algo?

CLIENTE: Sí, ¿dónde están los libros de ficción?

LIBRERO: Ahí, en la pared del fondo. ¿Busca alguno en particular?

CLIENTE: Cualquiera de Stefan Browning.

LIBRERO: No lo conozco, ¿qué tipo de libros escribe?

CLIENTE: Ni siquiera sé si ha escrito… Verá, yo me llamo Stefan Browning y me gusta entrar en las librerías para ver si alguien con mi nombre ha escrito un libro.

LIBRERO: Ya…

CLIENTE: Porque así lo puedo comprar, llevarlo encima y decirle a la gente que tengo una novela publicada. Todo el mundo pensará que soy la hostia, ¿no le parece?

  ***

CLIENTE: ¿Tiene algún libro de chistes sobre suegras? Se lo quiero regalar a la mía, así como de coña. Pero una coña que va en serio, ¿comprende?

 ***

CLIENTE (sosteniendo un libro de cocina): ¿Le importa que fotocopie esta receta?

LIBRERO: Pues sí, me importa.

 ***

LIBRERO: Muy bien. Con el coste de envío incluido, el total suma 13,05 libras. Por favor, deme el número de su tarjeta para hacer el cargo.

CLIENTE: No, ni hablar. Le exijo que me cobre 12,99. No voy a pagar ninguna cantidad que empiece con el número trece. Usted intenta echarme el mal de ojo. O cambia el total o buscaré una librería donde no deseen que me caiga por una alcantarilla y me muera. ¿Entendido?

 ***

HOMBRE: ¿Tenéis carteles de películas en blanco y negro?

LIBRERO: Sí, están por allí.

HOMBRE: Perfecto. ¿Hay alguno con Adolf Hitler?

LIBRERO: ¿Perdone?

HOMBRE: Adolf Hitler.

LIBRERO: Bueno, diría que no actuaba en películas.

HOMBRE: Claro que sí. Era americano. Judío, si no recuerdo mal

 ***

CLIENTE: ¿Tienen la novela de Philip Pullman,  El libro del polvo?

LIBRERO: No. De hecho, ni siquiera se ha anunciado una fecha de publicación.

CLIENTE: Lo sé, pero pensaba que quizá lo tendrían por ser una librería de lance.

LIBRERO: De lance significa «de segunda mano», no «de lanzamiento». Aquí sólo vendemos libros del pasado, no del futuro.

CLIENTE: ¡Ahh!

 ***

CLIENTA: ¿Tenéis relatos en los que Robin Hood no robe a los ricos? Mi esposo se llama Robin y quiero hacerle un buen regalo por su cumpleaños, pero es un financiero así que..

 ***

CLIENTE: ¿No tendrá uno de Javier Marías, pero con vampiros?

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La perfección de la imperfección

Hace bastante tiempo que conozco las charlas de TED, conferencias sobre miles de temas impartidas  por grandes expertos, pero lo que no sabía es que están disponibles en formato Podcast para iPhone, de tal forma que las puedes descargar y escucharlas en cualquier sitio de forma offline sin ningún coste. La tecnología avanza y el conocimiento se extiende, por fortuna. Si no dispones de iTunes también puedes ver todas las charlas en YouTube, no hay excusas.

 Bien, el otro día fue el turno de Reshma Saujani, estadounidense de orígenes indios con su charla Teach girls bravery, not perfection (Enseña a las niñas a ser valientes, no perfectas).  Durante ocho minutos, Reshma nos cuenta su experiencia en el mundo de la política y como docente para demostrar cómo la educación que las mujeres reciben nos está privando de grandes cerebros que podrían mejorar el mundo en el que vivimos. Concreto con un ejemplo: en 1980, los estudiantes de 5º grado, niños de unos 11 años, se sometieron una prueba de una cierta complejidad, los niños más inteligentes se esforzaron por resolver el problema, en cambio, las niñas, cuanto mayor coeficiente intelectual tenían, antes se rendían.

El problema no está en una diferencia intelectual entre hombres y mujeres, sino en la forma en la que las mujeres afrontan las cosas. Un miedo a la imperfección que deja las salas de juntas vacías, los congresos, las universidades. Y no es solo un problema para ellas mismas, es un problema que libra a la sociedad de genios, como la niña que creó un algoritmo para detectar si un tumor es benigno o maligno para salvar a su padre.

Saujani cuenta que muchas niñas tienen miedo de levantar la mano y preguntar lo que no entienden, cómo prefieren dejar la pantalla del ordenador en blanco en lugar de mostrar el ejercicio bien hecho o cómo las alumnas que estudian Java dicen qué son ellas mismas las que tienen un problema, frente los chicos que señalan que es su ejercicio, y no ellos, el que está mal.

Podría alargar más este post, pero lo interesante sería ver el vídeo por uno mismo y sacar conclusiones para que la imperfección no se confunda con la mediocridad o el fracaso.

Este es el enlace: Teach girls bravery, not perfection con la transcripción en español.

Libros básicos de literatura infantil

Si preguntara a diez adultos cómo se convirtieron en lectores habituales, seguro que al menos ocho, empezaron a leer en la infancia. Leer proporciona muchos beneficios y aunque creo que, en parte,  el gusto por la lectura va implícito en el carácter de cada persona, también la educación y el medio hacen que los niños lean. Leer ayuda a desarrollar la creatividad, tener mayor agilidad mental y capacidad imaginativa, fomenta una mentalidad abierta (está comprobado que las personas que leen son más comprensivas y tienen menos prejuicios), ayuda a comprender situaciones nuevas y enriquece el léxico y la ortografía.

Leer es un hábito que hay que adaptar a cada edad proporcionando un ambiente agradable y unos libros acordes, por eso, en el post de hoy comparto con vosotros este puñado de títulos que seguro que no dejarán indiferente a ningún niño.

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También os dejo el link al blog de Beatriz Millán, la creadora del reto #hoyleemos, durante un año compartió un libro al día de literatura infantil: http://www.beatrizmillan.com/category/literaturainfantil/hoyleemos/

  1. Buenas noches, luna de Margaret Wise. El libro perfecto para antes de dormir. Un clásico desde 1947, considerado uno de los cien libros más vendidos.
  2. Buenas noches, Penélope de Anna Gutman. Editorial Juventud. Dedicado a aquellos niños que necesitan aprender las tareas básicas antes de dormirse de la mano de esta pequeña koala.
  3. Siempre te querré, pequeñín de Debi Gliori. Editorial Planeta. Un libro para trabajar el amor incondicional y que los niños se sientan queridos.
  4. Libros de la cuna a la luna (0-3 años): luna, limón, violín, veo veo, etc. Editorial Kalandraka. Poemas para ser leídos y recitados. Dibujos rimados y ritmados.
  1. La vaca que puso un huevo de Andy Cutbill. Editorial RBA libros. Un libro pensado para fomentar la autoestima y para que los más pequeños aprendan a defender sus convicciones. Un historia para reír y reflexionar.
  2. Olivia y el Juguete desaparecido de Ian Falconer. Editorial Fondo de Cultura Económica. A Olivia no le gusta el color verde de su uniforme de fútbol, así que su mamá le hace uno rojo. Cuando está listo, Olivia lo mira, pero lo que descubre es que su mejor juguete ha desaparecido. -¿Dónde está mi juguete? Estaba ahí, sobre la cama. Lo acabo de poner ahí. Lo recuerdo perfectamente. Es mi mejor juguete. ¡Lo necesito! ¡Alguien se llevó mi mejor juguete!, grita Olivia, que buscará su juguete hasta descubrir el misterio del juguete desaparecido.
  3. Un mundo de abuelos de Marta Gómez. Editorial Comanegra. Un libro que describe los tipos de abuelo y su importancia “Ser abuelo es más importante que ser presidente del Gobierno, según Abuelo Gepeto y de eso no tiene duda Abuela Hilandera ni Abuelo Poeta. Abuela Viajera, que siempre está cargada con un par de maletas, les da la razón. Y para Abuelo Geógrafo es mejor jugar con ellos que explorar el Ártico, igual que a Abuela Bizcocho le gusta más estar con sus nietos que en las pastelerías vienesas. Todos los abuelos están de acuerdo: incluso Abuela Trabalenguas, Abuelo Zapatero y Abuela Abanico, que no cambiaría a sus queridos nietos ni por el pai-pai de la emperatriz de la China… Abuelo 4 x 5, calculadora en mano, piensa igual, y Abuela Nanas y Abuela Hada… […]”.
  4. ¿Dónde está tu nube? De David Fernández. Editorial Pastel de Luna. Este libro te va a ayudar a descubrir una habilidad mágica que hay en ti, un talento que tienes y seguramente desconozcas: ¡puedes fabricar tus propias nubes! Te preguntarás cómo, abre sus páginas y encontrarás las respuestas a un montón de preguntas: cómo creas tus nubes, quién te ayuda a hacerlas, qué hacen tus nubes para divertirse y qué es lo que temen. Es un libro perfecto para aprender sobre el ciclo del agua.
  1. Soy un artista de Marta Altés. Editorial Blackie Books. Un libro para todos esos niños a los que les gusta el arte, los colores y las texturas.
  2. El abecedario de Kate y cat de Andy Prokh. Editorial Lata de sal. Las aventuras de Kate y su gato, cada letra se acompaña de tres fotos. Pertenece a la colección Gatos.
  3. Rosa Caramelo de Adela Turín. Editorial Kalandraka. Aislada en un jardín, Margarita es la única elefanta del grupo incapaz de conseguir que su piel sea de color rosa caramelo. Cuando sus progenitores desisten de imponerle ese aspecto, por fin descubrirá el significado de la libertad y abrirá el camino de la igualdad para sus compañeras.
  4. Pomelo sueña de Benjamín Chaud. Editorial Kókinos. Pomelo, el elefantito de huerto no deja de sorprendernos. Hoy sueña cosas muy extrañas, mañana conoce a una patata muy rara y encima, decide celebrar el Carnaval el día menos pensado.
  1. Garabato y tinta de Ethan Long. Editorial Lata de sal. Trata sobre el trabajo en equipo, habla sobre grandes pintores como Dalí o Picasso y habla sobre grandes temas como la envidia, la autoestima, el respeto, las reacciones ante las críticas y la amistad.
  2. Yo quiero mi gorro de Jon Klassen. Editorial Milrazones. Toda la historia está explicada a través de diálogos, con tan solo un par de frases cada dos páginas y acompañadas por unas ilustraciones magníficas. Elegido por The New York Times Book Review uno de los diez mejores libros ilustrados del año.”

 

 

La magia del orden

Durante varias semanas no he parado de escuchar el nombre Marie Kondo y ahora entiendo porqué. Esta japonesa, ídolo superventas en varios países, se ha convertido en el gurú del orden y de la limpieza en muchos hogares. Sin saber mucho sobre el tema empecé a leer sobre el reto de los 100 días en el que cada día te deshaces un objeto que ya no usas, o de múltiples sistemas de organización basados en su libro La magia del orden. Aunque no he leído todos sus libros, aquí os dejo un breve resumen de las teorías que predica la autora considerada una de las cien personas más influyentes del mundo según la revista Times:

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  • La autora defiende que no hay que ordenar por habitaciones, sino por categorías. Si por ejemplo quisiéramos ordenar nuestros libros y empezáramos a hacerlo por habitaciones, al no ponerlos todos en conjunto no seriamos conscientes de la cantidad de libros que tenemos ni podríamos terminar de organizar nunca. Las habitaciones se desordenan continuamente, en cambio puedes ir haciendo cada día una categoría distinta.
  • Algún día. Según Marie, algún día quiere decir nunca. Siempre decimos algún día me pondré esto o me leeré este libro. Según defiende, cada libro tiene su momento y si no lo leemos ahora, nunca lo haremos. En cierto modo esto es cierto. Desde que existen los libros electrónicos, la gente siente la necesidad de tener cientos de libros en su dispositivo ya que es gratis y no pesan, pero son libros que nunca se leen. Yo misma he comprobado que, si almaceno muchos libros, los empiezo todos a la vez pero me cuesta más continuarlos.
  • Cambiar de lugar no es cambiar de dolor, como diría Azorín. Si lo que no quieres lo llevas a casa de un familiar, en realidad no estás ordenando nada. Según la autora los objetos tienen alma y organizarlos es organizar tu pasado, son etapas de la vida. Llevar tus pertenencias a otra casa no implica más que tapar su existencia, no estás organizando.
  • Ordenar es un proceso que debe hacerse de una vez. El primer paso sería pensar en si esos objetos nos producen o no felicidad: hay que deshacernos de todo lo que no nos aporta algo bueno y después pensar en organizar las cosas. Según Marie Kondo, habría una relación entre una casa ordenada y una vida/mente ordenada.
  • No a las cajas ni a las compras para almacenar cosas (separadores, archivadores, muebles, etc.). Comprar cajas no es más que tapar el problema. Guardar por si acaso o meterlo en cajas hace que no podamos ver lo que tenemos y no resulta efectivo. En cambio las cajas pueden ser muy útiles para ordenar los propios cajones (como las cajas que venden en Ikea o cajas de zapatos) o para organizar el baño, especias, etc.

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  • Vaciar el bolso. ¿Cuántas veces te has dejo algo básico antes de salir o has perdido tiempo buscando algo imprescindible? Si cada día dejas en una cesta lo básico antes de salir, todo junto, solo tendrás que cogerlo sin tener que mirar en bolsillos y bolsos y además te permitirá cambiar de bolso con más facilidad sin que te de tanta pereza.

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  • La ropa: Hay que organizarla por categorías. Lo mejor es doblar la ropa en cajones porque así podremos localizarla de un vistazo y aquella que haya que colgar hay que organizarla por peso, es decir las cosas más pesadas en un lado. También renuncia a los temidos cambios de armario. Los cambios de temporada son una pérdida de tiempo que además supone que muchas veces olvidemos lo que teníamos en temporadas anteriores o pérdidas por olvidos.

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¿Y qué pasa con aquellas cosas de las que uno no puede deshacerse? Las cosas que están nuevas y te da “miedo usar” o las que ya no te sirven y te traen buenos recuerdos:

“Cuando te topes con algo de lo que no puedes desprenderte piensa con cuidado sobre su verdadero propósito en tu vida. Te sorprenderá cuántas cosas que posees ya cumplieron su función. Al reconocer su contribución y dejarlas ir con gratitud, serás capaz de poner en verdadero orden las cosas que posees y toda tu vida”.

Eguzkilore

Eguzkilorea
En estas fechas del año, donde todo el mundo habla de Halloween y los malos espíritus, me ha parecido interesante rescatar la leyenda del Eguzkilore (o en castellano, Flor del sol). Esta planta espinosa que crece en prados y pastizales a más de 2000m de altura no es más que una variante del cardo común. Su nombre genérico en castellano es Carlina, porque parece ser que Carlomagno la usaba para ahuyentar la peste de sus ejércitos. Su parecido con el sol ha hecho que se le atribuyan propiedades místicas, como por ejemplo, alejar a las lamias vascas, envidias y cualquier enemigo posible.
Desde la antigüedad y hasta el día de hoy se encuentra en muchos caseríos usado como amuleto protector colocándolo encima de las puertas la noche de san Juan o en nochevieja como fechas clave para el incio de nuevas etapas: si quieres conocer un poco más de este símbolo del sol, a continuación te dejo la leyenda.

«Cuando se creó la Tierra y los humanos empezaron a poblarla, todavía no existían ni el sol ni la luna. Los hombres y mujeres vivían en una constante oscuridad asustados por las criaturas que habitaban esa eterna noche. Los malos espíritus, brujos, lamias (seres mitológicos vascos con cuerpo de hermosas mujeres y pies de pato), genios de la enfermedad, la tempestad y el rayo…tenían total libertad. Los humanos, desesperados, decidieron pedir ayuda a Amalur, la Madre Tierra. Le rogaron que les protegiese de los peligros que acechaban en esa constante oscuridad. Amalur, tenía demasiado trabajo y no prestó atención a las peticiones de los hombres y mujeres que se acercaron a ella. Pero tanta fue su insistencia que finalmente les atendió. Amalur decidió crear un ser luminoso, Ilazki (o Ilargi, la Luna). Al principio, los seres humanos se asustaron de la luz que emanaba ese nuevo ser y no se atrevieron a salir de sus cuevas. Pero poco a poco se acostumbraron a su luz. Al igual que los humanos, los genios y brujas se habían atemorizado al ver aquel objeto luminoso en el cielo, pero ellos también acabaron por acostumbrarse y no tardaron en salir de sus escondites y acosar de nuevo a los humanos.

Los humanos volvieron a pedirle ayuda a Amalur. Estaban muy agradecidos con Ilazki, pero aun necesitaban algo más poderoso ya que los seres de la noche no dejaban de perseguirles y atemorizarles. Amalur, decidió entonces crear un ser todavía más luminoso, Ekhi (o Eguzki, el Sol). Y de esta forma hizo que Ekhi fuese el día e Ilazki la noche. Este nuevo ser era tan grande, luminoso y caliente que los hombre y mujeres de la Tierra tuvieron que acostumbrarse poco a poco a esta nueva fuente de luz. Vieron que gracias a Ekhi las plantas y los arboles crecían y cada vez estaban más contentos. Los genios, brujas y el resto de seres de la noche no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día. Sin embargo, podían salir de sus guaridas durante la noche.

Los humanos volvieron por tercera vez donde Amalur. Estaban muy agradecidos con Ilazki y Ekhi, pero necesitaban algo más ya que aunque durante el día no tenían problemas, al llegar la noche los genios y brujas salían de sus simas y los acosaban. Nuevamente Amalur volvió a escuchar sus suplicas y quiso ayudarles una vez más, aunque esta sería la última vez. Decidió crear una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creyesen que era el mismo Ekhi y que ya despuntaba el alba por lo que debían retirarse a sus cuevas. También se dice que cuando en una casa había un niño o recién nacido, las sorgiñas (brujas) y lamias querían entrar en las casas para poder llevárselo. Para poder entrar en las casas tenían que contar las hojas de la Eguzkilore y decir el número exacto en voz alta. Como la Flor del Sol tiene tantas hojas y las sorgiñas y lamias tampoco sabían contar demasiado bien, se confundían y tenían que empezar de nuevo una y otra vez y llegaba el amanecer sin que hubieran acabado de contar viéndose obligadas a volver a sus refugios».

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La gente cultivada

No hace mucho leí La dama del perrito, y aunque es un cuento de unas 10 páginas, no dejó de impresionarme. Diez páginas que ya desearían muchas novelas.  Después de esta historia, que yo resumiría en “no es lo que cuenta sino como lo cuenta” -porque historias de adulterios en la literatura rusa conocemos unas cuantas-,, mi siguiente lectura fue El jardín de los cerezos, otro clásico trágicocómico que no puede pasar desapercibido. Queda claro que Chéjov era un gran autor, pero también un hombre de gran inteligencia y profundid. Para más pruebas, está esta carta de Chéjov a su hermano en la que describe las ocho características de la gente culta. Poco más hay que añadir.

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“Moscú, 1886.

¡Te me has quejado a menudo de que la gente “no te entiende”! Goethe y Newton no se quejaban de eso… solo Cristo se quejaba de eso, pero Él estaba hablando de Su doctrina y no de Sí mismo… La gente te entiende perfectamente bien. Y si tú no te entiendes a ti mismo, no es su culpa.

Te aseguro como hermano y como amigo que te comprendo y que te percibo con todo mi corazón. Conozco tus cualidades tan bien como conozco los cinco dedos de mi mano; las valoro y las respeto profundamente. Si quieres, y para demostrar que te entiendo, puedo enumerar dichas cualidades. Creo que eres amable hasta la dulzura, magnánimo, generoso, dispuesto a compartir hasta el último céntimo; no sientes envidia ni odio, eres simple de corazón, compadeces a hombres y animales, eres confiado, sin rencores ni estratagemas, y no tienes nada de maldad… Además, has recibido un don que mucha otra gente no: tienes talento. Tu talento te sitúa por encima de millones de hombres, pues en la tierra solo uno de cada dos millones de personas es artista. Tu talento te coloca aparte: si fueras un sapo o una tarántula, incluso así, la gente te respetaría, pues por el talento todo se perdona.

Solo tienes un defecto, y la falsedad de tu situación, y tu tristeza, y tus gastroenteritis se deben solo a eso. Y es tu falta de cultura. Perdóname, por favor, pero veritas magis amicitia… Ya sabes, la vida tiene sus condicionantes. Para sentirse cómodo entre gente refinada, para estar en su casa, para ser feliz con ellos, uno debe culturivarse hasta cierto punto. El talento te ha metido en ese círculo, perteneces a él, pero.. al mismo tiempo te sientes expulsado y vacilas entre estar con la gente culta o quedarte con sus inquilinos.

La gente cultivada debe, en mi opinión, cumplir las siguientes condiciones:

1. Respetan la personalidad humana y, por eso son siempre amables, gentiles, educados y dispuestos a ceder ante los otros. No discuten por un martillo o una pieza perdida de caucho indio. Si viven con alguien que no les gusta y lo dejan, no dicen “nadie podría vivir contigo”. Perdonan el ruido y la carne seca y fría y las ocurrencias y la presencia de extraños en sus hogares.

2. No sólo tienen simpatía por los mendigos y los gatos. Les duele el corazón por aquello que sus ojos no ven. Se levantan en la noche para ayudar a P., para pagar la universidad de los hermanos y comprar ropa a su madre.

3. Respetan la propiedad de otros y, en consecuencia, pagan sus deudas.

4. Son sinceros y temen a la mentira como al fuego. No mienten ni siquiera en las pequeñas cosas. Una mentira significa insultar a quien escucha y ponerlo en una posición más baja a ojos de quien habla. No aparentan: se comportan en la calle como en su casa y no presumen ante sus camaradas más humildes. No suelen barbotear ni fuerzan a nadie a escuchar inconveniencias. Por respeto a los oídos de los demás, callan más frecuentemente de lo que hablan.

5. No se menosprecian para despertar compasión. No tensan las cuerdas de los corazones de los demás para que se sientan culpables y hagan algo (o mucho) por ellos. No dicen “Soy un incomprendido” o “Me he vuelto un segundo plato” porque todo eso es demasiado facilón, es vulgar, rancio, y falso.

6. No tienen vanidad superflua. No se preocupan por esos falsos diamantes conocidos como celebridades, por estrechar la mano del ebrio P.*, por escuchar los arrebatos de un espectador extraviado en un espectáculo de imágenes, o ser reconocido en las tabernas… Si ganan unos centavos, no se pavonean como si estos valieran cientos de rublos, y no alardean de poder entrar donde otros no son admitidos… Los verdaderamente talentosos siempre se mantienen en las sombras entre la muchedumbre, tan lejos como sea posible del reconocimiento. Incluso Krylov** dijo que el barril vacío da un eco más sonoro que el lleno.

7. Si tienen un talento, lo respetan. Le sacrifican el descanso, las mujeres, el vino, la vanidad … Se sienten orgullosos de su talento. Pueden llegar incluso a ser molestos.

8. Comienzan por desarrollar el sentido estético en sí  mismos. No pueden ir a dormir con la misma ropa que usaron durante el día, ni ver las grietas de las paredes llenas de insectos, ni respirar un aire viciado, ni caminar por un suelo recién escupido, ni cocinar sus alimentos sobre una estufa de aceite. Intentan por todos los medios contener y ennoblecer el instinto sexual. Lo que quieren en una mujer no es una compañera de cama… No piden inteligencia ahí donde se manifiesta la mentira constante. Quieren, especialmente si son artistas, frescura, elegancia, humanidad, el instinto maternal. No tragan vodka a todas horas, día y noche, no olisquean el armario de la cocina en busca de bebida, porque no son cerdos y saben que no lo son. Beben sólo estando libres y en ocasiones especiales. Porque ellos quieren mens sana in corpore sano.

Y así sucesivamente. Así es como son las personas cultivadas. Para ser culto y no quedar atrás, no es suficiente con haber leído ‘Los papeles del club Pickwick o haber memorizado el monólogo de ‘Fausto’ ... Lo que necesitas es trabajar constantemente, día y noche, leer constantemente, estudiar, ejercitar tu voluntad. Cada hora es preciosa para ti. Ven con nosotros, tira la botella de vodka, descansa y lee… Turgenev, si quieres, a quien además no has leído.

Tienes que deshacerte de tu vanidad, ya no eres un niño… pronto tendrás treinta.

¡Es hora!

Te espero… Todos nosotros te esperamos”.1900_yalta-gorky_and_chekhov

Pigmalión de Bernard Shaw

Hace unas semanas terminé de leer Pigmalión (Pygmalion, 1913) de Bernard Shaw y no puedo hacer otra cosa que recomendar su lectura, especialmente si te interesa el mundo del lenguaje o el análisis del comportamiento humano. Si has visto My Fair Lady es posible que ya conozcas el argumento, aunque hay algunas variaciones entre el texto y la película. Pygmalion sería la puesta en práctica de la frase de Coco Chanel: “No es la apariencia, es la esencia”: Eliza Doolittle, una humilde vendedora de ramilletes, decide tomar clases de fonética para mejorar su lenguaje y pronunciación y así escalar socialmente y conseguir su sueño, trabajar en una floristería.

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Cuando Eliza acude a casa de los dos caballeros expertos en fonética, estos lo consideran un experimento y acceden de grado. Eliza se aplica en su aprendizaje y, al cabo de los meses, esta mejora notablemente hasta lograr pasar por una auténtica dama. La obra de teatro refleja la evolución lingüística de la protagonista, pero Shaw, quiso ir más allá. ¿Una vez que una persona se educa, puede volver a su vida anterior? Eliza ha cambiado no solo su pronunciación, también su interior.

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Posiblemente, sin cultura, su vida era más sencilla, pero no peor. Sus profesores, al tiempo que la educan y transforman en una verdadera dama, le exigen tareas domésticas como traer las zapatillas o recordarles las cosas. Es decir, la mujer  se transforma, pero no puede hacer nada con sus conocimientos y lo que la sociedad verdaderamente espera de ella es que se case con un hombre adinerado como el profesor. Sin embargo, gracias a su inteligencia y a sus nuevas inquietudes, Eliza decide casarse, pero casarse por amor y utilizar sus conocimientos para enseñar a otros al tiempo que se mantendrá por sus propios medios.

Pygmalion, que recibe su nombre del mito griego en el que el hombre intenta crear una mujer perfecta de mármol en la que confluyan todas las virtudes femeninas que se convierte en humana gracias al amor de su creador (el famoso efecto pigmalión: una persona consigue lo que se proponía previamente a causa de la creencia de que puede conseguirlo), es en mi opinión un guiño a las mujeres y su independencia.

Tampoco se puede olvidar que la obra se apoya en varios tópicos; el primero es que el hombre y la mujer se necesitan mutuamente, el hombre culto e inteligente necesita a una mujer que le ayude a organizarse y a la vez la mujer necesita de alguien que la mantenga y, en segundo lugar, al igual que en la obra de Mary Shelly —Frankestein— la criatura se revela y demuestra superar al maestro soberbio, pues como explica el autor, quiso ir más allá del clásico final feliz.

Shaw, de origen humilde tras la lectura de Marx, defendió el cambio social a través del lenguaje y el teatro didáctico, la moralización mediante la cual conseguiría el sufragio universal o un reparto igualitario de rentas.  En la obra, el padre de Eliza, un vago que siempre vivió de pedir a los demás y capaz de vender a su hija para mantener su vida trasnochada recibe una gran cantidad de dinero, pero su esencia y su carácter no cambia demostrando que la clave es la educación y solo a través de ella se consigue un progreso social.

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Queda claro que Pigmalión es una obra profunda que no podemos dejar pasar por alto.