Nada se opone a la noche

Hace unos días terminé de leer la famosa novela de la autora francesa Delphine de Vigan, Nada se opone a la noche, una biografía sobre la madre de la autora construida a base de los recuerdos y acontecimientos más relevantes de la familia de la escritora.

DelphineDeVigan

Encontré este libro sin buscarlo y pensando que el argumento era completamente diferente. La editorial Anagrama celebra su 50 aniversario y para conmemorar la fecha han lanzado una colección de 50 títulos con las reediciones de los libros más relevantes de la colección. Las cubiertas son de cartulina, con ilustraciones y el papel suave y gustoso al tacto, es decir, una presentación completamente diferente de la tradicional colección amarilla o los multicolor de la serie compactos. En este caso, la cubierta era negra, y leyendo la contracubierta solo sabemos que la narradora ha encontrado muerta a su madre y busca la posible causa de su suicidio.

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Nada se opone a la noche

En principio parece una novela negra, la clásica historia de un suicidio que en realidad es un asesinato, pero nada más lejos. Nada se opone a la noche va mucho más allá. La novela nos presenta a Lucile Poirier como una niña guapa, protagonista de los anuncios de ropa infantil de los años 60 y 70 en París. Una chica reservada y distinta de la que poco se sabe en medio de una familia numerosa de nueve hermanos, parecidos físicamente, pero distintos en carácter. Conforme avanzamos en la lectura, se nos detallan las manías y las crisis que padece su madre a consecuencia de una enfermedad aún tabú: la bipolaridad.

“La turbación mental es como un géiser de una protesta interior tímida u oculta durante mucho tiempo, la expresión repentina y brutal de un rechazo a dejarse manipular o destruir a partir de un momento, que se traduce en un desfase de tono, un volumen de sonido insoportable para oídos normales.”

Una historia dramática que nos enseña las dificultades sociales y económicas de los pacientes con trastornos psicológicos y, en especial, los efectos colaterales en sus hijos, tanto en el desarrollo de su personalidad como en su posterior vida adulta.

Esta novela tiene ciertos tintes de La campana de cristal de Sylvia Plath, sin embargo, deja entrever un halo esperanzador a pesar del trágico final y las muchas desgracias que riegan la vida de Lucile Poirier. Sin duda, Anagrama y todos los lectores que la han valorado tan positivamente acertaron al rescatarla de entre otros tantos títulos en esta edición especial.